SonataProject
Para compositores/as:
SonataProject (2026) son, en realidad, todos los lanzamientos discográficos anteriores más los que vengan en el futuro, si es que son capaces de llegar. Casiopea (2022), Vulneraria (2023) y Prometeo (2025) le preceden en el tiempo. El primer elemento común – saltado solo en algunas ocasiones – es la denominación Sonata o algunos de sus aledaños más habituales. El segundo es la dedicatoria a mí. El título Sonata ha sido mi caballo de batalla en las conversaciones con compositores, tratando de convencerles de que la Sonata es el mejor vehículo con el que sus ideas pueden transitar por los años venideros. Con o sin la forma genuina de esta propuesta, con o sin el lenguaje musical tonal que le dio origen, con o sin la estructuración en movimientos, lo cierto es que todas las obras resultantes son Sonatas básicamente porque suenan, y eso da la bienvenida a un criterio compartido. Siendo tan abierto, caben propuestas de los más variados acercamientos al lenguaje musical, y es por ello que en mi discografía pueden encontrarse obras tonales junto a otras opuestas en estética y contenidos vanguardistas. Lo importante es la libertad del compositor, limitada lo menos posible por mi parte. Ocurre lo mismo en este cuarto lanzamiento, genéricamente SonataProject – porque es ahora cuando el nombre del camino ha emergido, solo por eso.
SonataProject está vivo mientras yo quiera seguir buscando Sonatas por las que seguir esforzándome. Y, por supuesto, mientras más compositores sientan el impulso de escribir una más.
Juan Aguilera Cerezo, violonchelista para compositores
For composers:
SonataProject (2026) actually encompasses all previous album releases as well as those yet to come—provided they do indeed materialize. It follows Casiopea (2022), Vulneraria (2023), and Prometeo (2025). The first common element—omitted only on rare occasions—is the name «Sonata» or a closely related variation. The second is that they are dedicated to me. The title «Sonata» has been my rallying cry in conversations with composers, as I try to convince them that the sonata is the best vehicle for their ideas to travel into the future. Whether or not they adhere to the form’s traditional model, the tonal language of its origins, or the standard movement structure, the resulting works are fundamentally sonatas simply because they sound like them—and that creates a shared point of reference. Because the concept is so open, it accommodates a wide variety of musical approaches; this is why my discography includes tonal works alongside others that are diametrically opposed in terms of aesthetics and avant-garde content. What matters most is the composer’s freedom, with as few constraints from me as possible. The same applies to this fourth release, which bears the overarching title SonataProject—a name that has only now emerged to define the journey.
SonataProject remains alive as long as I wish to keep seeking out sonatas to champion. And, of course, as long as more composers feel the urge to write one.
Juan Aguilera Cerezo, cellist for composers